miércoles, 31 de marzo de 2010

Resistencia al dolor emocional: Lvl +50 - Bring it on! Me regodeo en él y le escupo en la cara.

Resistencia al dolor fisico: Lvl -50 - Salgo corriendo y llorando desesperada.

Fail

viernes, 26 de marzo de 2010

Y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.

Ernesto Che Guevara

miércoles, 24 de marzo de 2010

Fotógrafo Gustavo Germano

Las fotos de la izquierda son personas desaparecidas en la época de la dictadura, y en la derecha los que hoy viven. Están sacadas en el mismo lugar. Triste verlas pero importante para recordar.


martes, 23 de marzo de 2010

Carta a mis Amigos

Por Rodolfo Walsh

Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con las fuerzas del Ejército. Sé que la mayoría de aquellos que la conocieron la lloraron. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.

El comunicado del Ejercito que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos. Efectivamente, Vicki era Oficial 2º de la Organización Montoneros, responsable de la Prensa Sindical, y su nombre de guerra era Hilda. Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron con ella.

La forma en que ingresó en Montoneros no la conozco en detalle. A la edad de 22 años, edad de su probable ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras. Por esa época empezó a trabajar en el Diario "La Opinión" y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista. El periodismo no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical. Como tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.

Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba. Su marido, Emiliano Costa, fué detenido a principios de 1975 y no lo vio más. La hija de ambos nació poco después. EL último año de mi hija fue muy duro. El sentido del deber la llevó a relegar toda gratificación individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas. Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía un poco más desvaída. En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarlos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical que era su responsabilidad.

Nos veíamos una vez por semana; cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizás diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo, que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedimos simulando valor, consolándonos de la anticipada pérdida.

Mi hija estaba dispuesta a no entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era hablar, sino caer. Llevaba siempre encima la pastilla de cianuro -la misma con la que se mató nuestro amigo Paco Urondo-, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.

El 28 de septiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en sus brazos a su hija porque en último momento no encontró con quién dejarla. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones largos que siempre le quedaban grandes.

A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja. He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amaneciendo, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto: "El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba, nos llamó la atención porque cada vez que tiraban una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."

He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo, por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.

A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego.

"De pronto -dice el soldado- hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablarnos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo. Pero recuerdo la última frase, en realidad no me deja dormir. -Ustedes no nos matan -dijo-, nosotros elegimos morir. Entonces ella y el hombre se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."

Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró una granada. Después entraron los oficiales. Encontraron una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.

En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota desde lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella, vivió para otros, y esos otros son millones. Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy quien renace de ella.

Esto es lo que quería decirle a mis amigos y lo que desearían que ellos transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.

lunes, 22 de marzo de 2010

Macri es un reaccionario que entiende tanto de política como yo de ingeniería nuclear.
Jorge Rivas

[·Sublime·]
El peor analfabeto es el analfabeto político

No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Bertolt Brecht

Miedos (o Evangelion messing with my head xD)

El miedo es una condición común en el ser humano.
El miedo es humano.
Existen muchos tipos de miedos: a ser amado, a ser odiado, a la enfermedad,
al compromiso, a la muerte, a estar solo, a ser despreciado...
Probablemente, el miedo más común sea hacia el miedo mismo.
¿El ser humano tiene la capacidad de enfrentarse al miedo?
La respuesta a esa pregunta es personal. Cada uno debe buscar la respuesta en su interior.
La única solución real es encontrar tu propia verdad.
Sos odiado si te odiás; no lo olvides.
El miedo es un espejo personal de la realidad.
Solo vos sabés qué ves y por qué.
Existen miles de reflejos diferentes y vos tenés la capacidad de decidir cual es real y cual no.
Cambiar esa imagen que mostrás está al alcance de tu mano.
Creé que sos diferente y todos comenzaran a creerlo.
La realidad no es única e invariable; al contrario, es tan frágil que puede ser manejada fácilmente.

Namida.

viernes, 19 de marzo de 2010

Mi amor...


Imagino que vos no debés estar tan ansioso como yo para verme, porque generalmente sos más moderado xD y porque estás entretenido..
Pero yo realmente NO PUEDO esperar más para que sea mañana. Y dormir siesta con vos y llevarte unos alfajores que tengo para compartir con vos *b* y siesta y Alicia ♥ .
No sé, tal vez, por todas las cosas que hago mal (que sé que son MUCHISIMAS más de las que te merecés) pensás que no te amo tanto como vos a mí, pero eso es una mentira :@
Yo voy a trabajar mucho, mucho en mí, para poder hacerte la persona más feliz del universo para toda la vida. Quiero compartir todo en mi vida con vos, me hacés tan feliz..

Dios, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo con toda mi alma ♥.

Y el miércoles, por Dios, fue tan intenso.. Siempre lo es, pero el miércoles particularmente.
Nunca pensé que se pudiera sentir algo de ésta manera, nunca pensé que se pudiera sentir tan bien estar tan cerca de alguien, en todo sentido, que pudiera ser tan mágico, y tan único y sentirse cada vez más intensamente.
Estamos a 8 días de nuestros primeros 15 meses.. y siento como si fuera el primer mes todavía, porque es todo como un sueño, pero te amo 15 millones de años luz más que en el primer mes xD.

·Definitivamente sos mi paz y mi éxtasis·

Oh well I don't mind, if you don't mind, 'cause I don't shine if you don't shine...
… primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mi pero, para entonces, ya no quedaba nadie a quien decir nada…

·tripping·

First they ignore you, then laugh at you and hate you.
Then they fight you, then you win.

[ When you think we're lost we're exploring, what you think is worthless I'm adoring. ]

jueves, 18 de marzo de 2010

Era el día cero para él, aunque habían pasado mil millones de años desde el comienzo del mundo.
No, no era un recién nacido. Pero su corazón por primera vez aprendía a sentir.
Era como respirar por primera vez.
Esos sentimientos no eran precisamente hermosos, pero probablemente fueran más profundos de lo que su cuerpo podría contener.
Se convulsionaba románticamente, cayendo al suelo, haciendo que su emoción llegara hasta el mismisimo pilar del mundo.

Namida.
Ellos eran dos, dos que no eran nada.
Ella era siempre el poste al costado del camino.
Siempre la que tenía fuerzas por él .
Él era siempre el que caminaba mirando al frente, el que no sabía que ella estaba ahí.
Podría mil veces haberse dado vuelta para verla, hablarle.
Podría mil veces haberse dado vuelta para no temer.
Era más fácil para él seguir mirando al frente.
Era más fácil para ella no hacer nada para llamar su atención.

Namida.
El mundo era, a veces, solo un espejismo para él.
Se desarrollaba lento y distante bajo su anatomía.
Su vida era como una llama a veces potente, a veces a punto de extinguirse.
Siempre encontraba una razón más para llorar, siempre una razón más para volar, siempre una razón más.
Nada parecía curarlo.
Él era su vida. Él se miraba reflejado en los espejos como una imagen deforme, borrosa.
Siempre encontraba una razón más para no respirar, para romperse más.
Constantemente se preguntaba por qué no podía ver la luz al final de ése túnel infinito que lo mantenía oculto.
Constantemente se pedía perdón por dejarse caer una y otra vez.
Parecía que nada era suficiente.

Namida.
Él se quedó mirándola dormir.
Miles de ideas se ramificaron en su mente.
De repente, no pudo hacer más que volar.
Nada a su alrededor parecía igual, a pesar de ser lo mismo.
Todos los colores de su alma se reflejaban en la blanca pared.
Sus ojos se humedecían y no conseguí calmar su tempestad.
La pesadez del silencio alrededor cortaba su respiración.
Pero verla respirar con tanta paz, lo devolvía a la vida.

Namida.

Chogüí.

Cuenta la leyenda que en un árbol se encontraba encaramado un indiecito guaraní.
Que sobresaltado por el grito de su madre perdió apoyo, y, cayendo se murió.
Y que entre los brazos maternales por extraño sortilegio en chogüí se convirtió.

Chogüí, chogüí, chogüí, chogüí, qué lindo está mirando acá. Mirando allá, volando se alejó.
Chogüí, chogüí, chogüí, chogüí, qué lindo es, qué lindo va perdiéndose en el cielo azul turquí.

Y desde aquel día se recuerda al indiecito cuando se oye, como un eco, a los chogüí;
es el canto alegre y bullanguero del precioso naranjero que repite su cantar;
canta y picotea la naranja que es su fruta preferida, repitiendo sin cesar:
Chogúi, chogüí, chogüí, chogüí...

Que canción tan triste mierda XD.

martes, 16 de marzo de 2010

A missing part.

Mientras me enfrentaba a mi pálida imagen frente al espejo, tuve que admitir que me engañaba a mi misma. Jamás encajaría, y no sólo por mis carencias fisicas. Si no me había hecho un huequecito en una escuela de tres mil alumnos, ¿qué posibilidades iba a tener aquí?
No sintonizaba bien con la gente de mi edad. Bueno, lo cierto es que no sintonizaba bien con la gente. Punto. Ni siquiera mi madre, la persona con quién mantenía mayor proximidad, estaba en armonía conmigo; no íbamos por el mismo carril. A veces me preguntaba si veía las cosas igual que el resto del mundo. Tal vez la cabeza no me funcionara como es debido.

[Everyday.]
Algo está mal, algo no encaja. Algo se movió fuera de lugar adentro mío y no sé qué es.

lunes, 15 de marzo de 2010

Isabella -pronunció mi nombre completo con cuidado al tiempo que me despeinaba el pelo con la mano libre; un estremecimiento recorrió mi cuerpo ante ese roce fortuito-. No podría vivir en paz conmigo mismo si te causara daño alguno -fijó su mirada en el suelo, nuevamente avergonzado-. La idea de verte inmóvil, pálida, helada... No volver a ver cómo te ruborizas, no ver jamás esa chispa de intuición en los ojos cuando sospechas mis intenciones... Sería insoportable -clavó sus hermosos y torturados ojos en los mios-. Ahora eres lo más importante para mí, lo más importante que he tenido nunca.
Feel like drowning (suffocating.)

miércoles, 10 de marzo de 2010

Ah, y por cierto...

Me hice la barrita en la oreja y FUUUUUUUUUUUUUUUUUUCK me duele muchisimo u___u!!
En este momento tengo SERIAS ganas de arrancarme la oreja.
Estoy s o l a.
Odio tener la casa para mi sola, se siente muy vacía. Vamos a ser claros, me volví por gusto propio, aún podría estar en Mar del Tuyú (Thanks god im back in town). Pero aún así, mi casa me queda GIGANTE.
En fin, me voy, que tengo que ordenar y limpiar y esas cosas.